
Entre sus muchos monumentos, Bélgica cuenta con algunos que han sido transformados para darles una nueva utilidad. Se trata de sus hoteles con encanto, lujo y mucha historia.
En la ciudad de Brujas, por ejemplo, puede uno hospedarse tranquilamente en un monasterio, sin temor a que falte ningún elemento básico para el confort. Construido en el siglo XVII, este antiguo edificio es hogar del hotel Brugges.
Entre otras cosas, cuenta con piscina climatizada bajo techo y un restaurante llamado Ter Boeverie, en donde pueden degustarse las más exquisitas recetas francesas y belgas. La capilla histórica Seminar es uno de sus principales atractivos.
Otra ciudad emblemática, Gante, cuenta con un hotel imperdible. El Gent Belfort fue ubicado en el centro mismo de la urbe, y destaca por su arquitectura de inconfundible estilo art nouveau. El restaurante funciona en un recinto de cúpulas talladas en piedra, y es famoso por las cenas románticas que organiza.
Y, desde luego, no podemos dejar de mencionar a Bruselas, la capital belga. Allí, un hotel digno de mención es el Grand Place Arenberg, en especial por su ubicación inmejorable. Está situado en el casco histórico de la ciudad, con vistas a la mismísima catedral de Sant Michel.
Foto Vía: Hotel Guide
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